Desde finales de los años cuarenta hasta finales de los cincuenta El Bierzo, y más concretamente la ciudad de Ponferrada, experimentó un gran aumento demográfico y un desarrollo económico sin precedentes. Durante estos años la silla episcopal de Astorga estuvo ocupada por un hombre que dejó su impronta en nuestra comarca: Don Jesús Mérida Pérez.
Hijo de Don José Mérida y Doña Clara Pérez, ambos de ascendencia humilde, nació en Cieza (Murcia) el 16 de mayo de 1891. Fue bautizado por su hermano Manuel dos días más tarde y confirmado por el obispo Don Tomás Buján el 8 de junio de ese mismo año.
Estudió las primeras letras en la escuela de Cieza y en el Colegio de San Antonio de Murcia, obteniendo excelentes calificaciones. En 1901 ingresó como alumno externo en el Seminario de San Fulgencio, donde estudió latinidad y humanidades, compaginando estos estudios con los realizados en el Instituto de dicha ciudad, obteniendo en todas las asignaturas sobresalientes y matrículas de honor.
En 1905 ingresó en el Seminario, ordenándose sacerdote el 1 de noviembre de 1913 en Roma –como clérigo de la Diócesis de Cartagena– de manos del cardenal Basilio Pompili, Vicario del Papa.
Desde el 15 de octubre de 1909 hasta el 15 de junio de 1914 ocupó la Beca de la Diócesis de Murcia en el Pontificio Colegio de San José, en Roma, desempeñando los cargos de Antiguo de Sala y Bibliotecario.
De regreso en Murcia ostentó el cargo de fiscal del Obispado de Murcia desde el 1 de mayo de 1915 hasta el 1 de marzo de 1917, y posteriormente, el 31 de agosto de 1917, tomó posesión de una canonjía en la Metropolitana de Granada. Fue proveedor, clavero y administrador en la Abadía del Sacromonte de Granada y su rector desde el 1 de junio de 1920. También fue profesor en el Seminario de San Dionisio Areopagita de la misma ciudad.
Fue nombrado capellán de honor del rey Alfonso XIII, vicario General, provisor del Juez Metropolitano del Arzobispado de Granada y vicepresidente de la Universidad Pontificia. En julio de 1927 el Papa Pío XI lo nombró doméstico y auxiliar suyo y posteriormente fue elegido para el cargo de rector del Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago de Granada. En 1932 recibió el nombramiento de protonotario Apostólico del Arzobispado.
Al terminar la Guerra Civil fue designado para sustituir al anterior Rector de la Universidad de Murcia, José Lostau, si bien este cargo se convirtió durante el último tramo de su mandato en un título honorífico, al ser elegido para ocupar la silla episcopal de Astorga el 12 de junio de 1943.
Por su condición de rector fue procurador nato en las Cortes Españolas durante buena parte de la primera legislatura del periodo franquista (1943-1946) y durante los primeros tiempos del franquismo llegó a desempeñar el cargo de consejero nacional de Educación.
Doctor en Sagrada Teología, en Derecho Canónico, en Filosofía y licenciado en Filosofía y Letras, fue un defensor acérrimo de la acción educadora de la Iglesia en todos los centros docentes y reivindicó el afán de la Iglesia por la cultura. En 1945 se le concedió la Gran Cruz de la Orden de Cisneros al mérito político.
Estando de canónigo en Granada fue elegido por el Papa Pío XI, junto al salesiano Marcelino Olaechea Loizaga –más adelante obispo de Pamplona y posteriormente arzobispo de Valencia– y el sacerdote madrileño Segundo Espeso para inspeccionar los seminarios españoles. Mérida Pérez se encargó de las provincias eclesiásticas de Burgos, Santiago de Compostela y Toledo, además de la prelatura nullius de Ciudad Real y de la Universidad Pontificia de Comillas, visitando un total de 21 seminarios.
La inspección sirvió para documentar la deplorable situación de los seminarios españoles y su negativa incidencia en la formación del clero. La propuesta de los visitadores, compartida por el nuncio papal, pasaba por la supresión de algunos seminarios y a cambio organizar centros de formación sacerdotal interdiocesanos o centrales, reformar el plan general de estudios y de vida disciplinar y potenciar los colegios y preceptorías como centros de selección para los aspirantes al seminario.
Durante su obispado dieron comienzo las obras del seminario menor de La Bañeza, también se inauguró el Museo de la Catedral de Astorga (14 de abril de 1954), y en el año 1962 se reorganizó el Museo de los Caminos.
En el Seminario de Astorga apareció la Escuela Preparatoria en octubre de 1944, junto con un nuevo y ambicioso Plan de Estudios, también se llevó a cabo una moderna Catalogación de la Biblioteca y se amplió el Seminario por el mediodía con tres plantas, comedor, enfermería y dormitorio. Apareció también el Seminario Menor de las Ermitas. Se construyó el Sagrario de la Capilla Mayor y se construyó una nueva cocina. En este periodo se consiguieron aumentar las ordenaciones sacerdotales en la D
iócesis.




05/05/2012 at 20:01
Hola. Hablando de historia, tengo una duda sobre Ponferrada. Quisiera saber si el actual puente Ferrado tiene algo que ver con el puente que le dio nombre al municipio (Pons Ferrata). Gracias
06/05/2012 at 19:12
El puente que da nombre a la ciudad, el pons ferrata, es el actual puente de la Puebla, y efectivamente en este nombre se encuentra el significado del de la ciudad.
Un saludo.