Aeropuertos Militares de Villanubla y León

El debate lanzado por el alcalde de Valladolid sobre la necesidad
de concentrar las subvenciones dedicadas al tráfico aéreo
autonómico sobre su aeropuerto parece obedecer a razones de
urgencia. De hecho la ofensiva se ha promovido con especial
intensidad desde hace un año aproximadamente, momento
en que se ha confirmado que la terminal de León mantenía
el pasaje -a pesar de la crisis, de la inactividad del consorcio
leonés para promocionarlo y de la inhibición de la Junta para
potenciarla como se demuestra con los vuelos de los leoneses
del Club de los 60, obligados a hacerlo desde Villanubla-.

Esta urgencia de las autoridades de Valladolid por eliminar
aeropuertos competidores puede que tenga que ver con una
vertiente poco conocida, pero que incide sobre el futuro de
cada una de las instalaciones de la autonomía. Tres de los
aeropuertos se sustentan parcialmente en su uso mixto: civil y
militar. Esto permite compartir los gastos de mantenimiento y las
inversiones, lo que alivia la carga económica sobre AENA.

El Ministerio de Defensa asignó un presupuesto un 8,8%
menor que en 2011 y, a su vez, el Ejército del Aire asumió una
contracción del 8,58% en 2012. Esta merma está en el origen
de la reestructuración y planificación del nuevo mapa de bases
aéreas militares, lo que implicará el cierre de varias más pronto
que tarde. Hemos asistido a esta reorganización en el Ministerio
de Defensa con el cierre del polvorín de La Seca (León)
o con el de la Escuela de Suboficiales de Talarn (Lérida) y va
a extenderse a otras instalaciones. En el caso del Ejército del
Aire, uno de los centros con clausura muy probable es el de
Villanubla. Eso explica las escasas inversiones que esta vetusta
base ha recibido los últimos años.

El previsible abandono del aeropuerto militar vallisoletano
dejaría recaer los gastos de mantenimiento de la enorme pista
y anejos sobre el área civil en exclusiva, haciéndolo carísimo
y desventajoso. Mucho más si otros, como en el caso de León,
han demostrado que pueden acoger más pasaje en aquellos
segmentos en que han operado en igualdad de condiciones.

En Proyecto León opinamos que probablemente hay una
relación directa entre el posible cierre del Aeropuerto militar de
Villanubla y la ofensiva de las autoridades pucelanas contra
el Aeropuerto civil de León y a favor de la concentración de
las subvenciones en Olid. Hay que tener en cuenta que La
Virgen del Camino cuenta con instalaciones suficientes para
asumir la actividad de la pista castellana a un menor coste
llegado el caso. De no conseguir estos dos objetivos, el lobby
vallisoletano podría verse en dificultades para defender
la continuidad de la instalación civil, a pesar de la callada
colaboración de la Junta.

Por esta razón animamos a las autoridades leonesas a no
decaer en la defensa de los intereses de León y potenciar el
uso del Aeropuerto de La Virgen del Camino, una instalación
que, con el impulso de un consorcio de promoción bien dirigido,
está en condiciones de concentrar un nutrido tráfico aéreo. Es
imprescindible la implantación de compañías de bajo coste en
León que supongan una competencia para otros operadores.
León tiene potencial para constituirse en el aeropuerto civil
de referencia en el Noroeste interior de España por su centralidad
(rodeado de zonas pobladas y ciudades intermedias),
por la accesibilidad de sus instalaciones (al lado de la red de
autovías), por su cercanía a otros modos de transporte que
llegan a la ciudad leonesa (autobús y ferrocarril de velocidad
alta a sólo quince minutos), por su capacidad para operar con
comodidad y rapidez con el pasaje (sin largas esperas ni largos
recorridos en la instalación), por sus días de cielo despejado
(muchos más que Villanubla o Ranón) y por el ahorro de los
operadores en combustible al estar a más altura sobre el nivel
del mar, punto fundamental también para el Ejército del Aire,
que reducirá su presupuesto de gasto en combustible durante
este año en un 30,25%.

El Aeropuerto de León sólo necesita compromiso de las
autoridades y una buena gestión del Consorcio para convertirse
en uno de los motores principales de la economía provincial.
Los ciudadanos de esta tierra no debemos perder esta oportunidad
de desarrollo.

gregorio g. aller, javier callado, maite rernández, roberto fernández,
anselmo reguera

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