Los templos del siglo XX y XXI en el Bierzo (XVII): Iglesia parroquial de San Miguel Arcángel en Matarrosa del Sil

Matarrosa es un pueblo situado en la cuenca carbonífera del Bierzo, en la que el río Sil abre su frondoso valle y lo divide en dos laderas de diferente morfología. En la margen izquierda los montes son más antiguos y han favorecido la creación de pequeños espacios agrícolas y prados que han permitido el sustento de sus habitantes desde los inicios de la historia. En la margen derecha, en la que se sitúan los depósitos carboníferos (Etefaniense B-C), se ha desarrollado un paisaje vegetal propio de cuencas carboníferas de montaña. Está formado por grandes manchas arbóreas, bosques de robles y encinas que sirvieron de alimento a rebaños de bóvidos, base de la economía de sus pobladores. Proliferan también los sotos de castaños, que toponímicamente dieron nombre a uno de los principales monasterios de El Bierzo, el de Santa Leocadia de Castañeda (Virgen y mártir cristiana de la Hispania romana). Este monasterio, que existió entre los siglos IX al XII, estaba situado entre San Pedro Mallo y Matarrosa.
La historia de Matarrosa ha tenido una base agrícola y ganadera, pero la minería la ha marcado desde sus orígenes. En un principio, por el asentamiento romano que existió en el barrio del Mirador, levantado para explotar el potencial aurífero del río Sil.
En la época moderna la explotación de la minería está relacionada con los depósitos carboníferos de la cuenca del Bierzo. La Falla Matarrosa, que separa los bloques de Fabero y Langre, fracturó el zócalo provocando la afloración de los materiales sedimentados. A partir del siglo XIX la minería está relacionada con estos depósitos carboníferos que atrajeron a la mayor parte de las explotaciones mineras. A principios del siglo XX, la apertura del vial del ferrocarril minero de vapor, Ponferrada-Villablino, provocó el gran despegue económico de la zona permitiendo transportar el carbón y los viajeros a lo largo de todo el valle del Sil. El crecimiento producido desde los años veinte motivó que Matarrosa se separase de Santa Leocadia del Sil, de la que era aneja desde el siglo XIX. El carbón se estaba convirtiendo en la gran fuente de energía para el despegue de la economía berciana, y sigue contando con una reserva de materia prima cifrada en reservas para más de cien años.

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