La reforma del sistema financiero español

Como si de la panacea universal se tratara, el remedio contra todos nuestros males o incluso el secreto de la vida eterna, todos los grupos de opinión coinciden en que ahora resulta imprescindible acometer con seriedad la “Reforma del Sistema Financiero Español”. Así, ha trascendido que el Presidente Rajoy pretende involucrarse personalmente en la implementación y seguimiento de las tres reformas aprobadas (fiscal, financiera y laboral), para tratar de culminar con éxito su hoja de ruta para los próximos meses. Para algunos, la última tabla de salvación a la que agarrarse, la excusa perfecta cuando no se consigue ni se vislumbra una rápida salida de la crisis o el necesario siguiente peldaño para el viaje hacia la salida de la recesión. Es, además, para otros, una medida a implementar en justa reciprocidad con el esfuerzo que se ha pedido a los ciudadanos, al incrementarse, de una forma muy significativa, la presión fiscal tras el paquete de medidas de la pasada Nochevieja.
Muchos gritan: “Aquí pagamos todos, también los ricos y, por ello, ahora, es la banca la que debe pasar por caja”. Sin embargo, parece que, a veces, nos olvidamos de que, detrás de la gran banca, no sólo está Botín o la familia March, sino miles de ahorradores que han buscado refugio durante estos años en valores hasta ahora seguros y estables. Otros tantos miles de puestos de trabajo dependen también de dicha Reforma.
No sé si es que hemos vivido engañados pensando que la Banca Española era un ejemplo. Al menos, eso era lo que nos decían. Además, confiábamos en el buen hacer del regulador en su faceta de velador de la salud financiera de nuestro sistema. Sin embargo, y tras muchos meses perdidos de la mano del anterior gobierno y de su representante en el Banco de España (meses en los que hemos vivido fusiones absurdas, maridajes mortuorios entre cadáveres y zombis antes llamados cajas, tutelados por el Regulador, cuando se animaba a los ahorradores a participar en proyectos condenados a morir nada más nacer, apoyando las emisiones de participaciones preferentes o pagarés de cajitas de nuevo cuño o la suscripción de otros instrumentos financieros que, a la postre, tienen la calidad de bonos basura-desecho) se constata que no es así.
Todo ello, aderezado ahora con el negro panorama que nos presenta el Ministro Guindos para el ejercicio que arrancamos hace unas semanas, que empieza por el anuncio de una próxima recesión económica de nuestro país, continua con el esperado nulo crecimiento de la zona euro, y termina en las horribles previsiones mundiales, esta vez ya de la mano del FMI (muchos ceros siguen a la cifra de déficit que hizo pública su Presidenta Lagarde hace unas semanas).
En fin, somos testigos de un momento de cambio e incertidumbre único, del que saldremos, sin duda. Aunque no sabemos si maltrechos y cuando. Por ganas, que no quede..

José Rovira

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